Mi obra artística

Selección representativa de lo que he creado

Este proyecto es un archivo de registros dejados por las personas que han vivido y compartido experiencias de vida. Las paredes y los suelos conservan esas huellas como testigos mudos de su paso.

 

La cuerda se convierte en el vínculo de la memoria, un hilo que fija los recuerdos en los materiales que los sostienen y los mantienen vivos. “Lazos” es, así, un diálogo entre materia, huella y recuerdo.

Este proyecto explora la cicatriz como un lugar de memoria y como un espacio de transformación. La cicatriz no es solo el resto visible de una herida, sino también una construcción simbólica: una señal de que el cuerpo, la materia o la comunidad han resistido y han sido capaces de recomponerse.

 

Las obras, en su diversidad de soportes —instalación, escultura y pintura—, dialogan en torno a la fisura, la grieta y la sutura. Las formas lineales y cortantes evocan la incisión, mientras que los volúmenes de barro y materia acumulada sugieren la reparación y la permanencia. El contraste entre fragilidad y solidez, entre ausencia y presencia, resalta la tensión propia de toda cicatriz: aquello que cierra, pero que al mismo tiempo recuerda.

 

“Culto a la cicatriz” propone entender la herida no como una pérdida definitiva, sino como un espacio de resistencia y de significado.

La obra explora la relación entre territorio y memoria, entre mapa y raíz. Los grabados se convierten en registros de un archivo vivo, donde la repetición de signos y tramas construye una geografía fragmentada. No se trata de un mapa que oriente, sino de un mapa que recuerda: un trazado de genealogías hecho de fisuras, ausencias y presencias, un entramado de memorias y relatos.