Renéixer a través de les Cicatrius

Proyecto colectivo que utiliza la técnica japonesa del kintsugi —reparar la cerámica rota resaltando sus fracturas con oro— como metáfora de empoderamiento para las víctimas de violencia de género.

 

Las grietas, al igual que las cicatrices físicas y emocionales, no se ocultan, sino que se convierten en parte de la historia y en símbolo de fuerza y resiliencia. La propuesta se concibe como una intervención artística comunitaria que, a través de la belleza de la reparación, genera conciencia, memoria y reflexión social.

 

Un homenaje compartido a todas las mujeres que han sufrido violencia y un espacio para visibilizar colectivamente su capacidad de renacer.